Mi primer viaje en tren, a Nueva York

1.

A los siete, los trenes me embrujaron: en el verano de 1960 recorrí con mi padre el norte de México y el este de Estados Unidos por ferrocarril. Viajamos de la longeva capital de San Luis Potosí al anónimo Nuevo Laredo, Tamaulipas. Conocí entonces a Geuriel Dannini, amigo de mi padre. Lloré al verlo quedarse en la plataforma de la estación en Laredo, Texas, cuando el tren nos apartó de él. Danini, como lo llamaba, era su fiel amigo de muchos años.

Los nombres públicos de los autores

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Carl Lumholtz, ese desconocido

Me interesó Carl Lumholtz como viajero desde que supe de su existencia. No me había preocupado tanto por él porque la zona que visitó, según pude apreciarlo, era más al norte de la que me apasionaba. No obstante, lo mantuve en mente durante muchos años.

La vida del historiador-detective es una cosa seria

Reconstrucción del crimen de Tepames

Imposible olvidar las palabras del poeta brasileño Vinicius de Moraes cuando afirmó que la vida es una cosa seria. La del historiador-detective también. En este ensayo reitero cuán importante es para el historiador tener una visión equilibrada de lo que estudia. Explico con ejemplos cómo debe usar la imaginación histórica y, como parte de esto, acudir a más de un archivo.

¿Plagiador o impostor?

Mucho se ha escrito sobre el plagio y quienes lo ejercitan. Entre los historiadores mexicanos existe una "larga" tradición. O quizá corta en el sentido de que en las últimas tres décadas he sido víctima de varios plagios: uno de ellos protagonizado por la "historiadora" Angélica Peregrina.

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