¿De quién son las erratas? O: por qué los historiadores usamos el "[sic]"

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En una reunión de trabajo en que intercambiábamos textos que habrían de publicarse en una obra colectiva, varios reaccionamos a la cita de una colega: entrecomillaba una oración en francés y, una de las palabras, estaba mal escrita. Al día siguiente la historiadora mostró cómo no se había equivocado porque el original estaba escrito de esa manera.

Para mí lo que ella demostró, aparte de una actitud de arrogancia, fueron dos cosas fundamentales: su conocimiento del francés era superficial y no sabía utilizar el "[sic]". Colocar un sic entre corchetes nos sitúa en un nivel de profesionalismo importante. Por "sic" nos dice la Academia: "1. adv. U. en impresos y manuscritos españoles, por lo general entre paréntesis, [sic] para dar a entender que una palabra o frase empleada en ellos, y que pudiera pareer inexacta, es textual".

Coloqué el sic entre corchetes porque así lo usamos en México y no entre paréntesis, que sería más de uso periodístico. Pero también para ejemplificar cómo llamamos la atención del lector y nos desvinculamos de lo que dice el texto. En otras palabras, si encontramos una errata y no la marcamos con sic, esto puede significar, entre otras cosas: 1. Que no vimos la errata; 2. Que escribimos con la misma ortografía o 3. Que no pensamos en nuestro lector que va a preguntarse de quién es la errata.

Hace más de una década publiqué un artículo en Hermosillo sobre un supuesto coronel que se llevaba consigo a Estados Unidos a mexicanos ilegales con la excusa de que formaban parte de su escolta. Recientemente, cuando mi auxiliar transcribió el artículo, vio las que para él eran erratas que no hubiera yo dejado pasar. Los editores de la revista --Horizontes-- eran verdaderos principiantes y seguramente que vieron los [sic] que coloqué junto a las erratas y los quitaron. Así pasaron las erratas a mi autoría, o al descuido de la revista. Fue obviamente lo segundo.

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Pero, ¿qué hacemos cuando nos encontramos con una errata en un texto original que transcribimos? Podemos obviamente corregir el texto y nadie se entera de nada. Pero perdemos una oportunidad única de hablar del estado de ánimo del autor; de su nivel de educación; de las prisas con las que escribió el texto. Hace ya varias décadas, encontré en el diario de John J. Burke, secretario general de la National Catholic Welfare Conference (NCWC) la siguiente oración, escrita en 1926 después de encontrarse con el obispo de Tabasco: "I am very tyred".

Si no supiera que Burke tenía un alto nivel educativo, seguramente habría concluido que el escribir así "tired" Burke mostraba que no tenía mucha educación formal. Pero el hecho es que la tenía. Concluí entonces que realmente se encontraba cansado para escribir esa errata. Si yo la hubiera corregido, hubiera perdido la oportunidad de mostrar que, en efecto, la fatiga lo había llevado a escribir la errata. Mi simple [sic] mostró al lector esa condición del autor original. Y a mí, el colocarlo me exoneró de que se me acusara de ignorar cómo se deletreaba "cansado" en inglés.

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Tengo otros ejemplos que iré añadiendo a este texto, conforme los vaya recordando.

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